Juanma Molina: Voy a seguir luchando
“Decirle a aquellos que me han apoyado, que voy a seguir trabajando y luchando”. Esas eran las primeras palabras de un Juan Manuel Molina que concluía en decimosegunda posición (1 h. 21’ 25”) su actuación en la prueba de 20 kilómetros marcha de los Juegos Olímpicos de Pekín. Para él sus segundos Juegos, ya que los primeros fueron en Atenas 2004 donde obtuvo diploma olímpico al finalizar quinto.
A las 09.00 horas (03.00 horas peninsular), con una temperatura de 25 grados y una humedad de sólo el 55% -baja en relación con los días anteriores-, dio comienzo una carrera que, sin lugar a dudas, será difícil de olvidar para Molina. Una prueba que arrancó con muchas ilusiones, a tenor del estado de forma por el que atravesaba, pero que al final no pudo culminarla como a él le hubiera gustado.
El ruso, Valery Borchín, que ya mostró sus credenciales en la Copa del Mundo el pasado mayo, fue el que al final logró hacerse con la gloria olímpica; fue el encargado de romper la carrera y marcharse en solitario en busca del oro. El ecuatoriano Jefferson Pérez, tuvo que conformarse con la plata, al tiempo que un ‘desconocido’ Tallent daba la sorpresa y se hacía con la medalla de bronce.
Nada más darse el pistoletazo de salida en el ‘Nido de Pájaro’ se formó un grupo de una veintena de atletas entre los que se encontraban los ciezanos del Athleo, Juanma Molina y Benjamín Sánchez.
El ritmo con el que se cubrieron los primeros kilómetros (a 8’ 16” el primer dos mil) hacía presagiar que se iba a tratar de una carrera bastante rápida, como al final lo fue.
Mientras en la cabeza de carrera, Paquillo Fernández, Jefferson Pérez, Valery Borchín, Ivano Brugnetti, Adams Luke… peleaban por comandar la prueba, Molina continuaba en un segundo plano realizando su carrera y escalando posiciones en la clasificación general.
Su paso por el kilómetros 10 era de lo más esperanzador, 40’ 44” a un ritmo de 8’ 04 el dos mil, un tiempo que en los siguientes cuatro kilómetros iría descendiendo hasta 7’ 54”, de hecho, coincidía con su decisión de ir en busca del grupo de cabeza, aquel en el que los metales estaban en juego.
El triple campeón mundial, Jefferson Pérez, fue el que protagonizó, a falta de cinco kilómetros para concluir la carrera, el tirón que definió el grupo de medallistas.
El ruso, Borchín, siguió la estela de Pérez y Paquillo, y no sólo eso si no que consciente de lo que había en juego dio el ataque definitivo que le coronó como campeón olímpico en Pekín. Por detrás, el ecuatoriano no quería ceder terreno, mientras el accitano veía como se le esfumaban las opciones de subir al podio.
Para Molina, las cosas no iban mejor, el del UCAM Athleo Cieza Golf era undécimo pero en su casillero figuraban dos tarjetas y el nerviosismo entre sus seguidores aumentaba, sobre todo, los más de trescientos que acudieron junto a su padre, José María, a ver la prueba desde una pantalla gigante situada en la Esquina del Convento de Cieza.
Al final, el ciezano con un tiempo de 1h 21’ 25” era duodécimo, y sus sensaciones malas. “Ha sido una decepción. La carrera ha sido muy extraña, hoy la temperatura ha estado excepcional, todos esperábamos una carrera más lenta pero se ha marchado a un ritmo infernal, pero está claro que no hay excusas”. Pretextos que el pupilo de Carrillo no quiere buscar, si no sacar la lectura y el aprendizaje de la prueba. “Soy partidario de no buscar excusas, cuando no salen las cosas bien no salen. Si las piernas no responden no se puede hacer nada, sólo seguir trabajando”.
Este es el momento de mirar atrás, a aquello que fueron sus primeros Juegos, Atenas, donde consiguió diploma olímpico, “Ahora valoro más el quinto puesto de hace cuatro años. Yo venia aquí con la ilusión de sacar una medalla, venía ‘a tope’ de forma, en mis mejores condiciones y no ha salido”.
Entre esas palabras que denotaban decepción pero ganas de seguir trabajando, tuvo también un comentario para sus seguidores. “Quiero dar las gracias a todos los que me han apoyado, tanto aquí como en España. Tengo que pedir disculpas a la gente que me ha apoyado, porque he fallado, pero que sepan que voy a seguir trabajando y luchando, porque esto a fin de cuentas es una carrera más”.
Ahora. Molina disfrutará de la otra cara de los Juegos, la del descanso, el turismo, la convivencia con otras culturas y la de, por su puesto, emocionarse y vivir de manera el deporte en estado puro pero esta vez como espectador, hasta que regrese a España, el próximo 25 de agosto.